Fascia: La red detrás del dolor

Una capa delgada que recubre nuestro cuerpo, por debajo de la piel, encima de músculos y órganos.

Recientemente se comenzó a considerar a la fascia como un objeto de estudio, a pesar de haber sido dibujada e incluida por Leonardo Da Vinci en sus esquemas y diseños del cuerpo humano hace más de 500 años.

A través de la fascia, el dolor se transporta como una red. Al igual que órganos y músculos, esta delgada membrana se irrita y genera dolencias profundas y crónicas. Es una estructura viva con movimiento, continua y bien hidratada.

Cuando la fascia no se encuentra bien hidratada, se carece de movimiento y se nutre de alimentos poco saludables, la membrana se vuelve más rígida y limita el movimiento de las vértebras. Se genera, a partir de la rigidez en fascia, dolores crónicos de espalda.

Alrededor de hace 10 años fue cuando se comenzó a estudiar la fascia y su conexión con la biomecánica del cuerpo. Cuando se hacían disecciones para estudiar la anatomía corporal humana, se eliminaba esta capa de tejido para poder analizar los músculos y sus funciones, sin realmente comprender su función. Ahora es diferente, se ha estudiado en la última década y existen metodologías específicamente diseñadas a relajar y sanar la fascia.

La fascia funciona, además de ser protección para los órganos, para generar estabilidad y comunicación entre los músculos y los nervios. Cuando la fascia se encuentra atrofiada e irritada, la fuerza que genera el músculos no puede ser transmitida correctamente, y se genera rigidez que termina en dolores intensos de la columna. El movimiento está limitado y esta condición va empeorando con el paso del tiempo, generando menor rango de movilidad y mayor dolor.

Se ha demostrado que el estiramiento de las extremidades inferiores del cuerpo incrementan el rango de movimiento de las vértebras cervicales, de igual forma, se observa que la irritación de los ligamentos en la articulación sacroiliaca se debe a la sobrecarga y utilización de los músculos gluteus maximus y latissimus dorsi, lo que significa que la tensión de estos dos músculos grandes (glúteo y espalda baja) transmiten la tensión y carga a los ligamentos que conectan el sacro con la pelvis.

Con estos ejemplos mencionados, podemos ver la conexión que existe en el cuerpo y sus movimientos. Se transmite a través de la fascia, como una red de internet. Cuando se sobrecarga el cuerpo o existe algún golpe importante, toda una red de movimiento se ve afectada. Se producen y envían al área afectada células inflamatorias y de recuperación, se generan depósitos de colágeno para recuperar los tejidos, sin embargo, como la fascia se encuentra irritada, las células se almacenan y esto termina causando mayor inflamación en ligamentos y tendones, limitando aún más el movimiento; un padecimiento también conocido como fibrosis.

La terapia física para la relajación de la fascia, medicamentos desinflamatorios y estiramientos musculares funcionan para recuperación de la fascia y aumento del rango de movimiento.

El yoga y terapias de presión sobre el músculo permiten que se favorezca el flujo de agua entre los tejidos y puedan desinflamarse, para después recuperarse adecuadamente.

El cuidado del cuerpo, con la consciencia desde el interior, puede prolongar la vida, asegurando la calidad y bienestar.

Una dieta saludable, evitando en mayor cantidad los alimentos procesados, haciendo caminatas largas diarias y bebiendo abundante agua, evitan el deterioro y enfermedad del cuerpo.

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