La realidad de la alimentación contemporánea

¿Piensas en lo que comes?

Existe la posibilidad de ser considerada con obsesiva, fatalista, negativa o también está presente la posibilidad de ser un tanto realista, preventiva y cautelosa. 

La situación de vida por la que nos encontramos ha modificado nuestros comportamientos, decisión y formas de pensar, seguidas del actuar. La duración del tiempo, como lo conocemos, es distinto. Los segundos no tienen la misma duración ahora que aproximadamente 25 años. Para quienes tienen desarrollado el sentido auditivo y escuchan con atención y ritmo cada golpeteo que sucede, respaldan la rítmica más rápida hoy en día, que en los ayeres. 

Justificando con la sobre población y la necesidad intensa de correr y trabajar por la vida para poder cumplir con ciertos objetivos del día y hasta de la vida, no tenemos en consciencia la polaridad de la velocidad. Las pausas que tomamos son importantes para respirar, pensar, descansar, reflexionar y restaurar, y son cada vez menores en cantidad y consciencia.

La realidad de nuestra alimentación es futurísticamente inconsciente. Pensando siempre en avanzar, hacer, generar, concretar, explotar y alcanzar, perdemos completo sentido de las demás situaciones que en conjunto forman nuestra vida y su realidad.

Sentarnos a comer algún tipo de alimento con calma, pausa y meditación, es casi imposible. Ahora contamos con determinados minutos para consumir nuestros alimentos, y de ahí aún debemos de saborear y disfrutar rápidamente para poder avanzar en el camino del día. Quizás vamos a comprar comida ya hecha o con apretar algún botón ya tenemos lista la comida para consumir. Esto no es una explicación del mindfulness ni cualquier otra corriente. Significa que vivimos en el fuego, en el aceleramiento de consumo energético, terminando con agotamiento al final del día, sin realmente pensar en la calidad del combustible que le damos a nuestro vehículo; el cuerpo.

En otros temas, las sociedades han crecido de manera exponencial por las pasadas décadas, multiplicando al por mayor el número de habitantes por región. Claramente, la comida no es suficiente por lo que se recurren a métodos correctivos que se caracterizan por ser procesados con velocidad para ser entregados y consumidos para satisfacer el hambre tan grande que tenemos, para devorar. 

Con la idea de comer rápido y correr por la vida, consumiendo productos para consumir al momento y seguir avanzando, no tomamos el tiempo para evaluar la calidad de nuestros alimentos ni del tiempo utilizando para consumirlos. Alarmas, campanas, presiones y relojes. Rápido que la comida se enfría, rápido que te lo quitan, rápido porque se acaba, rápido por seguir y continuar, rápido porque me quita tiempo. ¿A caso sabemos lo que comemos, bebemos o compramos? 

Tenemos entre 60 y 70mil pensamientos al día, por lo menos eso es lo que se calcula. ¿La velocidad de nuestro pensamiento es regido por el tiempo externo o viceversa?

Si pudiéramos focalizar la atención en desarrollar conciencia sobre nuestra alimentación, varios casos de enfermedades, muertes o trastornos, serían reducidos considerablemente. Con preguntas tan sencillas que podemos hacernos al momento de tomar alguna decisión con respecto a los alimentos que vamos a consumir: 

¿Este platillo es lo que le va mejor a mi estómago e intestino?


¿Puedo elegir, por hoy, algún otra opción para comer que contenga una menos cantidad de azúcar, grasa y sal?


¿La porción servida, voy a terminarla por saciedad o por ansiedad?


¿Cuánto tiempo puedo utilizar para comer sin presión?


Los alimentos procesados no tienen la misma calidad nutricia que los naturales, ¿existe una mejor opción para comer?

Afirmación: Entre más alimentos naturales contenga nuestro platillo o preparación, mejor. 

Al final del día, estamos construyendo quienes seremos en el futuro. Las decisiones que tomamos hoy son precursoras de sucesos del día de mañana. ¿Cómo queremos vivir en 10-20 años? Sabemos las respuestas a estos cuestionamientos, queremos vivir felices, con salud y gozando la vida. El ejercicio, la dieta y dormir bien son recomendaciones a las que les ha faltado generar más sustento. Es difícil muchas veces luchar contra la flojera, la ansiedad y las presiones, y no le damos tiempo a nuestro bienestar. 

Ahora podemos incluir en el pensamiento de nuestros días, todas las preguntas mencionadas para tomar mejores decisiones y evitar caer en rutinas y hábitos que únicamente nos perjudican. 

Si tenemos gastritis, ¿cuál es la necesidad de seguir consumiendo irritantes como café, picantes, alimentos fritos y azucarados? ¿Por qué no podemos dedicar un poco más de tiempo y pensamiento a estas elecciones?, que eventualmente van a generar bienestar y salud en mi organismo. 


Piensa de mejor forma y busca elegir siempre la mejor opción, la que me ayude a evolucionar y crecer de manera positiva. 

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