Educación sexual y reproductiva : el camino hacia la transformación de un paradigma.

Inclusión de perspectiva de género y de derechos humanos.

El concepto de salud ha sido abordado por distintas disciplinas de la ciencia a lo largo de nuestra historia; es de dominio general que existen distintas posturas para definirla, ya sea desde la medicina biologicista tradicional o bien, desde las corrientes más holísticas y alternativas. 

Para hablar de salud, es necesario hacer el enlace entre lo que consideramos salud física -aquella que se refiere al orden de lo biológico- y la salud psicológica –mental, emocional- con el fin de distinguirlas y comprender su carácter relacional, así como la importancia de revisar las vías a través de las cuales nos hacemos conscientes de nuestros propios cuerpos y sus cuidados.  Pensar tal interrelación de factores determinantes del estado de salud supone un universo inabarcable; propongo entonces tomar como ejemplo un tema más específico: la salud sexual reproductiva, específicamente en la adolescencia. Para ello habría que considerar las complejidades bio-psico-sociales que la envuelven, entre ellas el abordaje educativo. 

¿Por qué es importante re-pensar la salud sexual y reproductiva?

    Durante mucho tiempo el enfoque desde el cual se han impartido las típicas clases de “sexualidad” ha sido aquel limitado a dar información con el mero objetivo de observar el cuerpo humano y su capacidad de tener relaciones sexuales para reproducirse; así mismo, a raíz de la aparición del VIH, peligro asociado a conductas moralmente condenadas, dichas clases han sido incluidas en los currículos académicos con el fin de reducir el contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Todo ello con el fin de incluir lo que se tornó inevitable con el tiempo en el ámbito de la educación, la institución escolar se vio obligada a abrir sus puertas para hablar de sexo y sexualidad. 

    El mencionado enfoque no se plantea la sexualidad de las llamadas “disidencias sexuales”, como tampoco contempla las categorías de género y/o la de derechos humanos. Una típica clase de sexualidad en la secundaria es de modalidad frontal y jerárquica. Es decir, loas alumnas “no saben”, por lo tanto: el profesor/a trae “la iluminación” sobre la temática en cuestión. 

    Si bien, pondero positivamente la irrupción de la sexualidad en el mundo de la educación, hablar del tema para sólo aprender sobre las partes de nuestros órganos genitales y aparatos reproductivos, sus funciones y disfunciones, considero que queda muy corto; hoy en día cualquiera puede informarse –bien o mal- a través del internet o de experiencias ajenas. 

    El camino para problematizar y proponer otras corrientes de pensamiento respecto de la salud, no ha sido fácil, éste tiene como empujes principales al feminismo, a la educación alternativa y a la lucha de las disidencias sexuales; por lo cual el enfoque de la educación sexual integral (ESI) va en contra de la hegemonía de las ciencias de la salud que tiene otras preocupaciones que no son las del empoderamiento de los y las adolescentes y su autonomía. 

    Es necesario hablar de sexualidad sin reproducción; de aborto sin penalización; de anticonceptivos y riesgos; de afectos y mitos sobre el embarazo. Hay que nombrar e interrelacionar las experiencias de las distintas comunidades –no todes atravesamos lo mismo-, hay que escuchar y no sesgar; hay que pensar en los derechos humanos para pensar la salud. 

Educación sexual con enfoque de derechos

La salud sexual es un tema atravesado por la categoría de género… ¿Qué implica pensar el género? 

    Las mujeres hemos crecido históricamente con limitaciones para acceder a la educación. En términos generales, se nos ha cercenado el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos. Esa es una realidad. Las mujeres y las disidencias sexuales tenemos menos recursos para ejercer una sexualidad libre de estigmas y discriminación; por ello, considero necesario traer a la luz el hecho de que el sistema de salud en México, no garantiza una salud segura y gratuita para toda la población. 

    Existen actualmente en nuestro país, variados esfuerzos en pos de redefinir las vías de enseñanza y aprendizaje sobre salud sexual y reproductiva. La propuesta es abordar el tema con un enfoque integral: interdisciplinario e intersectorial para la prevención, promoción, tratamiento y acompañamiento, de los y las adolescentes sexualmente activos y con posibilidad de gestar. 

¿Qué es la ESI? ¿Qué tanto está difundido/promovido el: Modelo de atención integral a la salud sexual y reproductiva para adolescentes (MAISSRA)?

    La Educación Sexual Integral (ESI) es un programa educativo para niñez y adolescencia que no fomenta la actividad sexual, sino que intenta postergar la edad de inicio de vida sexual, reducir el número de parejas sexuales y mejorar las prácticas de protección contra ITS. Dicho programa ha demostrado ser una estrategia efectiva para reducir los riesgos asociados al contagio del VIH y para el aumento en el uso del condón. Además de representar de esto, los currículos de la ESI influyen en las actitudes, las prácticas y en el ejercicio más amplio de los derechos y las relaciones interpersonales en general.

    En México, a pesar del intento por integrar la ESI al currículo escolar, se cuenta con pocos registros sobre su intervención e impacto. Existen escasos estudios que reflejan el incremento de las intenciones de usar condón y métodos anticonceptivos, así como otros que arrojan datos que dan cuenta de que no aumentó el uso del condón, pero sí mejoró el conocimiento sobre VIH y las ETS. Por otro lado, se ha encontrado en estudios que la ESI tiene efectos positivos cuando se realizan intervenciones con modalidad de taller. 

    Considero fundamental hacer hincapié en la necesidad de fomentar la inclusión de dicho programa en la educación formal tanto pública como privada. Del mismo modo creo que debemos dar seguimiento a la implementación de los programas sociales del gobierno e inculcar la importancia del arte y de los procesos participativos en el acompañamiento y facilitación del aprendizaje. Lo anterior, supone tomar en cuenta la interculturalidad, el consentimiento informado y la toma de decisiones, con el objetivo de generar autonomía en el cuidado de una salud integral. 

Preguntas para retomar:

¿Qué del arte nos puede servir en pos de una educación sexual integral?

¿Existen procesos participativos reales en las instituciones de salud y educación?

Referencia:

https://www.gob.mx/salud/acciones-y-programas/modelo-de-atencion-integral-en-salud-sexual-y-reproductiva-para-adolescentes

Lic.en Psi. Estephanía Nava Motta

Licenciada en Psicología egresada en 2013 por la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, con formación en Psicología Comunitaria por la Universidad de Buenos Aires. Cuenta con prácticas profesionales dentro de poblaciones vulnerables que atraviesan por problemáticas en salud y educación alrededor de distintas realidades de la Ciudad de México. 

Artesana, acróbata aérea y psicóloga con perspectiva en educación popular; cuenta con experiencia laboral en psicología clínica, educacional y social comunitaria, todas ellas en México y Argentina.

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