Principales errores para bajar de peso

Conozcamos los mitos y sus realidades

Es muy común pensar que comer menos ayuda a bajar de peso o que hacer ejercicio sin desayunar nos ayuda a quemar más calorías, incluso llegamos a pensar mal de grupos alimenticios atribuyéndoles características falsas.

La realidad es que todos los alimentos tienen un efecto en nosotros, y claro que dependiendo de las cantidades y combinaciones que hagamos, nuestro cuerpo va a responder de cierta forma.

A continuación menciono los errores más comunes que cometemos al buscar bajar de peso

1. No desayunar

El desayuno, como bien sabemos, es la comida más importante del día. Como lo dice la palabra, des-ayuno, rompemos con el ayuno en el que tenemos a nuestro organismo por varias horas mientras dormimos. Así que desayunar es la clave perfecta para que nuestro cuerpo reciba los nutrimentos que nos darán energía y vitalidad durante todo el día, poniendo a nuestro metabolismo a trabajar desde las primeras horas del día. 

2. Saltarse comidas

Al contrario del pensamiento común, saltarse comidas vuelve más lento nuestro metabolismo, lo que significa que reservamos energía en forma de grasa. El cuerpo hace su mejor esfuerzo para reservar la energía recibida de la última comida para protegerse hasta volver a recibir. Así que realmente saltarse comida no ayuda a disminuir el peso, podría ser contraproducente. 

3. Hacer ejercicio en ayunas

Existen muchas teorías y opiniones al respecto, la realidad es que hacer ejercicio en ayunas va a depender mucho del tipo de ejercicio y la persona que lo realiza. Si es un ejercicio pasivo como el yoga podría resultar bueno hacerlo con el estómago vacío por comodidad y temas energéticos, sin embargo hacer ejercicio más intenso en ayunas puede perjudicarnos generando una hipoglucemia (bajos niveles de azúcar en sangre) o hasta un desmayo. Una porción de fruta puede ser suficiente para comer antes de cualquier ejercicio.

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4. Los carbohidratos son malos

Completamente falso. Los carbohidratos son una gran fuente de energía, la principal que nuestro cuerpo necesita para trabajar. Lo real es que existen diferentes tipos de carbohidratos e igual diferentes fuentes de carbohidratos. No es lo mismo una porción de fruta o de algún cereal como arroz integral o una papa cocida, a un carbohidrato en forma de refresco o pan dulce. Los carbohidratos funcionan para darnos energía rápida y prolongada, colaborando con las proteínas para reparar y formar los tejidos musculares. La clave está en la fuente de carbohidrato y las porciones que consumimos.

5. Comer abundantes cantidades de proteína

Nuestro cuerpo es tan sabio que al tener las cantidades que necesita de proteína excreta lo demás. Por lo que sobre saturar a nuestro cuerpo con proteínas no va a funcionar de mucho, más que para forzar los riñones e hígado al metabolizar las grandes cantidades de proteínas.

6. Confiar y abusar de los productos light

Los productos light no son realmente lo que pensamos. Al no estar regulado este término, lo productos quitan un porcentaje de las cantidades ya sea de azúcar, sal, grasa y lo recompensan agregando más de otro ingrediente. Por ejemplo, se pueden reducir las cantidades de azúcar, pero se aumentan las cantidades de grasa. Busquemos opciones de alimentos naturales en lugar de productos industrializados, como alguna fruta, nueces,, semillas o cereales integrales. 

7. No beber suficiente agua

Nuestro organismo está compuesto por un 70% de agua, por lo que al no darle las cantidades suficientes de líquidos lo ponemos en estrés y se deshidrata, generando problemas serios de salud. Lo recomendado es beber alrededor de 2L de agua natural al día, los jugos industrializados y refrescos no son una gran opción por las cantidades de azúcar que contienen y no nos hidratan realmente como deberían. Es importante repartir estos 2L durante todo el día, y no beberlos en un mismo instante. 

8. Pensar que un alimento “engorda”

Los alimentos por sí no nos engordan, el conjunto de los alimentos que forman nuestra dieta nos proporcionan cantidades de grasa, carbohidratos y proteínas, al no utilizar la energía que este conjunto de alimentos nos dan, esta se almacena en forma de grasa como reserva. Así que realmente un alimento por sí no nos va a aumentar de peso, el no utilizar su energía es la que después termina por almacenarse. Cuando se lleva un estilo de vida activo, con rutinas de ejercicio y una dieta balanceada, se pueden consumir alimentos con mayor proporción de grasas o carbohidratos sin que nuestro peso se altere.

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Pongamos atención a nuestros hábitos alimenticios, a los productos que consumimos y al sentimiento que nos genera comerlos. Busquemos comer con calma, con hambre real no con ansiedad y prefiriendo las opciones más naturales y ligeras.